Acabamos de cumplir 10.000 entradas en el blog. De ellas, aproximadamente el 65% provienen de España. El 11%, de Estados Unidos. El 2,4 % de Francia. Otro 2,4%, más o menos, de Alemania. El 1,8%, de México. Otro 1,8%, de Colombia. Y hay un «long tail» de entradas minoritarias de todo el mundo: Australia, Perú, Canadá, UK, Rusia, Italia, Polonia…
Estoy realmente satisfecho del éxito de este blog en su cortísima historia (menos de tres meses). Espero haber contribuido, y seguir contribuyendo, a la difusión del fenómeno de la innovación, y a la construcción de sociedades innovadoras y emprendedoras. Esta es mi vocación y la finalidad última de este blog.
La innovación es un concepto emergente de management que integra conceptos previos (teoría organizativa, márketing, tecnología, estrategia…). Y a la vez que los integra, los supera a todos ellos en una nueva realidad de empresa. Pero, a la vez, excede el ámbito organizativo. La innovación desborda la realidad empresarial, y, en la esfera superior, se introduce de forma decisiva en el modo de competir de las naciones que aspiren a ser desarrolladas: los países del futuro serán culturalmente innovadores y emprendedores o quedarán definitivamente arrinconados de la historia.
Y, de forma sorprendente, y en paralelo, la innovación se incrusta en lo más profundo del alma humana, convirtiéndose en un nuevo modo de ver, entender y afrontar la vida. La innovación se convierte también en actitud vital, y cierra el círculo: las organizaciones y las sociedades serán innovadoras en la medida en que sus componentes (los individuos) lo sean. La innovación emanará del individuo. Y es que el propio management (la ciencia de la gestión de las organizaciones) será un humanismo o no será.
El fenómeno de la innovación es poliédrico, y lo podemos analizar desde diferentes perspectivas. En un sentido top-down, la innovación puede contemplarse desde el nivel macroeconómico, como eje vertebrador de la competitividad de los países. En un segundo nivel, se puede analizar desde la perspectiva de ecosistema local: sabemos que la innovación se incrusta en algunos territorios. En un tercer nivel, podemos estudiar el fenómeno desde la perspectiva puramente empresarial (en su esfera estratégica, como proceso sistemático, en la arquitectura organizativa o a nivel de la unidad mínima de innovación: el proyecto). Y por último, cabe estudiar y comprender el fenómeno de la innovación a su nivel más básico: el del individuo, el de la iniciativa emprendedora.
De todo ello espero seguir hablando en este blog, y espero poder continuar lanzando ideas que contribuyan a crear una sociedad más rica, equilibrada y tecnológicamente avanzada, para ofrecer a nuestros hijos.
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