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Un blog para los apasionados de la Innovación 6.0

Lo que sea necesario

Una docena de tecnologías disruptivas de evolución exponencial están llegando simultáneamente, reforzándose entre ellas, cambiando el sistema operativo de la sociedad y de la economía mundial. En estos momentos se decide el mapa de los ecosistemas de prosperidad de los próximos 50 años en diferentes frentes. Entre ellos:

Baterías eléctricas. El vehículo eléctrico se consolida. Aún así, significa sólo el 5% de ventas de automóviles. El recorrido es estratosférico. Tesla, cuya I+D va cinco años por delante, ha sido un torpedo en la línea de flotación de la vieja industria. Su potencial de crecimiento es elevado: hoy solo vende medio millón de vehículos anuales. 20 veces menos que sus rivales. Pero su tecnología de batería, y sus procesadores de inteligencia artificial (IA) preparados para la autoconducción son imbatibles. A la carrera por el vehículo eléctrico se ha lanzado Volkswagen, que ha anunciado la construcción de 6 gigafactorías en Europa para 2030. La empresa germana, propietaria de SEAT, prepara inversiones gigantescas, con un despliegue de más de 30.000 puntos de recarga en Europa (en alianza con BP, Iberdrola y Enel, entre otras). Nuevos players entran en el sector. Tras sus escarceos con Hyundai, ¿veremos una alianza entre Apple y VW para fabricar el iCar? El automóvil se fusiona en un magma fluido de industria energética y ciencias de computación. Nuevos ecosistemas industriales disruptivos se están formando en tiempo real. Los territorios se posicionan para ubicarlos. La batería de litio es la pieza clave del nuevo vehículo. Su coste ha caído exponencialmente: un 88% en diez años. Asia controla el 70% de la fabricación. Pero nuevas plataformas tecnológicas se preparan para tomar el relevo, entre ellas las baterías de estado sólido (más seguras, de recarga más rápida y con el doble de densidad energética). Japón impulsa la creación de consorcios de I+D con Toyota y Nissan para no perder el futuro. Pero la empresa líder en este campo es una startup californiana, QuantumScape. Entre sus mayores inversores, Volkswagen y ¡Bill Gates! Un omnipresente Gates que acaba de instar a las naciones desarrolladas a dar el salto al consumo de carne artificial. Carne limpia, creada industrialmente en laboratorio a partir de células madre, sin antibióticos, bacterias ni metano contaminante. También sin animales, sin granjas ni mataderos. Pronto será habitual.

Semiconductores. Se propaga la onda de inestabilidad en la cadena de suministro. Hoy, Taiwan Semiconductors (TSMC) es la empresa de mayor importancia estratégica del planeta. Desde una pequeña isla en el Mar de China, controla más del 50% de la fabricación de chips a medida. De ahí sale la inteligencia distribuida instalada en todos nuestros dispositivos en forma de procesadores y memorias electrónicas. Esas pequeñas pastillas de silicio son ya recursos estratégicos nacionales. Miles de millones de dólares se están volcando en EEUU y Asia para asegurar el suministro de componentes críticos. ¿Hay minas de semiconductores en Taiwan? No, hay inteligencia estratégica, talento y visión de largo plazo.

Redes 5G. La quinta generación de tecnologías móviles. Si la pandemia ha incrementado nuestro consumo digital, y ha disparado la escasez de chips electrónicos, también ha acelerado la necesidad de nuevas autopistas de la información. Nos encaminamos a un mundo dirigido por datos (financieros, industriales, médicos, personales…). De ellos surgirán capas superiores de inteligencia artificial. Podremos reconocer patrones empresariales, tomar mejores decisiones, anticipar eventos, sumergirnos en entornos de realidad virtual, hablar con bots digitales. Pero necesitaremos sistemas de comunicación ultrarápidos, de gran capacidad y sin latencia. Hoy, el líder en 5G es Huawei, una corporación surgida de las entrañas del sistema nacional de innovación chino. Un sistema cuya inversión en I+D ha alcanzado un nuevo récord: 378.000 M$ (España: 16.000 M$). La combinación de la potencia inversora china y el tamaño de su mercado crea economías de escala aplastantes. Huawei ofrece redes digitales de última generación a precios asequibles, y extiende su influencia por Asia, África y América Latina. Trump no quería ver antenas chinas cada veinte metros, en Washington o en New York. Donde no llega la tecnología, se impone la geopolítica y los intereses nacionales. Biden no bajará la guardia ante China.

Datos. El sistema GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) sigue creciendo y drenando las mejores universidades de investigadores en inteligencia artificial. Agregar datos es agregar poder, y hoy sólo agregan datos esos gigantes digitales, o los estados totalitarios. Ingenuamente, los datos de los europeos están en manos de plataformas norteamericanas. Google sabe lo que hicimos el último verano. Europa también se ha dormido aquí: no existen políticas de datos sólidas, ni instituciones democráticas europeas que utilicen nuestros datos a gran escala para el bien común. Asignatura pendiente.

Vacunas. Otro frente de la guerra industrial y tecnológica. Europa está fracasando estrepitosamente. Un sistema de compra pública pensado para comprar lápices se ha puesto en marcha para suministrar fármacos innovadores, de forma acelerada, a toda la población europea. Se ha comprado con criterios burocráticos de precio y seguridad jurídica, para adquirir productos que requerían flexibilidad, rapidez y riesgo. En el rearme biotecnológico no todo son malas noticias: el comisario europeo Thierry Breton visitó la planta de Reig Jofre en Sant Joan Despí, capaz de producir 300 millones de vacunas anuales. Un nodo clave en el nuevo ecosistema biofarmacéutico europeo.

Mario Draghi, en 2012, como presidente del Banco Central Europeo, declaró que “haría lo que fuera necesario” (whatever it takes) para salvar al euro. Esa afirmación marcó un punto de inflexión en la anterior crisis financiera. Hoy, Joe Biden parece que está dispuesto a hacer “lo que sea necesario” para resituar la industria y la tecnología norteamericana en el liderazgo mundial. También lo hará Xi Jimping para conseguir la supremacía china en todas las tecnologías. Es momento de hacer “lo que sea necesario” para no quedar fuera de esos flujos tecnológicos globales. La naturaleza no negoció con la llegada de la Covid. Ahora, la historia será implacable para aquellos que no hagan lo necesario para posicionar sus industrias en el nuevo contexto.

Foto: Total Shape

(Artículo publicado en La Vanguardia en 04/04/2021)

 

2 responses to “Lo que sea necesario

  1. Muy interesante y valioso como siempre. Gracias. Siga ilustrandonos. A ver si nuestros lideres actuan en su parte y la sociedad civil en la nuestra.

    Un abrazo profesor. Animo. Los pesimistas nunca han ganado una guerra.

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