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Clústeres globales de innovación 2019

Se ha publicado el Global Innovation Index 2019 de la escuela de negocios INSEAD y de la World Intellectual Property Organization (WIPO), uno de los documentos de referencia para el análisis de la innovación mundial.

El estudio constata una desaceleración de la economía internacional, y un descenso de la productividad (cuyo crecimiento es extremadamente bajo). No obstante, la innovación florece en todo el mundo (lo que intensifica la “paradoja” de la productividad: pese al crecimiento generalizado en innovación, ésta no impacta como sería esperable en la productividad de las economías). El uso de instrumentos de propiedad intelectual ha llegado a máximos en 2017 y 2018. Las inversiones globales en I+D han crecido más rápidamente que la economía global, doblándose entre 2006 y 2016. En 2017, el esfuerzo público mundial en I+D se incrementó en un 5%, y el privado en un 6’7%. Jamás en la historia se han concentrado tantos investigadores trabajando en propulsar la competitividad de sus naciones y en resolver grandes retos humanos.

Las economías están centrando su atención en la creación de ecosistemas y redes de innovación dinámicos. Las políticas de innovación son requeridas, no sólo en relación a los objetivos económicos, sino también para enfrentarnos a nuevos retos sociales en alimentación, seguridad, medio ambiente o energía”, según el informe. El modelo europeo se resiste a dejarse vencer: de las 10 economías más innovadoras del mundo, siete son europeas: Suiza (1a), Suecia (2a), Holanda (4a), Reino Unido (5a), Finlandia (6a), Dinamarca (7a), y Alemania (9a). EEUU asciende a la 3ª posición, impulsada por la reacción de Trump a la competencia China. Singapur es la 8ª, e Israel la 10ª. España sigue cayendo, este año al puesto 29.

No hay demasiados secretos para el éxito: se trata de destinar recursos focalizados, de forma inteligente, y persistente en el tiempo, como prioridad estratégica nacional. A modo de ejemplo, Singapur (un país de 5’6 millones de habitantes), destinó 14.000 millones de dólares a investigación, innovación y desarrollo empresarial, con cuatro focos estratégicos de investigación: manufactura avanzada, biotecnología, economía digital y sostenibilidad. Hong Kong (7’5 millones de habitantes) invirtió 13.500 millones en 2017 en dos clústeres prioritarios: biotecnología, e inteligencia artificial y robótica.

En la Era Digital, cuando parecía que las cadenas de valor se iban a desintegrar y a localizar de forma ubicua, paradójicamente emergen con más fuerza que nunca los clústeres de innovación. Las aglomeraciones, antaño productivas, son ahora aglomeraciones de innovación. La robotización y la convergencia económica hacen la producción menos dependiente de países de bajo coste. Las actividades económicas, más móviles que nunca (especialmente aquéllas más digitalizadas y basadas en intangibles), se independizan de los mercados finales, y se concentran alrededor de núcleos de I+D. La innovación y el talento atraen más innovación y más talento, en un efecto realimentado. EEUU sigue siendo el país con una mayor concentración de clústeres de alta tecnología (26), seguido de China (18, dos más que en 2018), Alemania (10), Francia (5) y el Reino Unido (4). Pero hay que estudiar con detalle el mapa de los clústeres globales de innovación: Silicon Valley cae de la 3ª a la 5ª posición este año. Los cuatro primeros clústeres son ya asiáticos. Y, si Madrid o Barcelona (posiciones 42 y 44, cayendo 4 y 2 posiciones respectivamente) registran alrededor de 2.000 patentes y 50.000 artículos científicos por año, los clústeres asiáticos patentan entre 25 y 50 veces más, y publican entre 2 y 3 veces más.

 

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