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La guerra de los chips

El mundo se ha quedado seco de semiconductores. Los procesadores y las memorias electrónicas, esas pequeñas pastillas de silicio que nos permiten ejecutar operaciones digitales a la velocidad de la luz, y memorizar millones de bits de información, empiezan a escasear. La Covid generó interrupciones en su cadena de suministro, a la vez que las empresas automovilísticas suspendieron sus compras al inicio de la pandemia. Hoy, todos hemos intensificado nuestro consumo digital. La “stay-at-home-economy” saturó el ciberespacio de videoconferencias masivas. Actualizamos nuestros PCs, nuestros portátiles y nuestros móviles. Incrementamos el volumen de nuestros archivos digitales y exigimos más memoria en la nube. Nos bajamos más apps, vemos ahora más series de Netflix y pasamos más horas en nuestra PlayStation. Queremos mejores comunicaciones 5G. Pero todo ello no es gratuito: los chips de silicio, bloques constituyentes básicos de la economía digital, se han vuelto omnipresentes. Se encuentran en los robots industriales, en nuestros electrodomésticos (desde la nevera hasta Alexa, pasando por el televisor o el microondas), en los automóviles (cada vez más repletos de sensores y controles digitales), en los dispositivos médicos y hospitalarios, o en los servidores de los sistemas financieros. También en los satélites y en las antenas de comunicación. Y sus tensionadas cadenas de suministro, finalmente, han colapsado. La manufactura global se está ralentizando. Apple, Microsoft, Nintendo o Sony están sin chips. El último en llegar, quien fabrica just-in-time, la industria del automóvil es la gran perjudicada. Las pérdidas de facturación se estiman en 60.000 millones. Volkswagen producirá 100.000 vehículos menos este año por la falta de semiconductores. La caída combinada de Honda y Nissan puede ser de 250.000 coches. Ford, General Motors y Fiat Chrysler tienen líneas paradas. Tesla acaba de anunciar la suspensión temporal de operaciones en una de sus plantas. Como una mancha de aceite, la falta de chips se extiende por la totalidad de cadenas productivas y amenaza la recuperación mundial

Los líderes de la industria norteamericana de semiconductores enviaron una carta al presidente, urgiendo a incrementar la financiación pública de investigación e innovación en el sector. Biden reaccionó firmando una orden ejecutiva para expandir la producción doméstica de chips. La globalización y la competencia asiática han dejado a EEUU con sólo un 12% de la producción global. Asia acapara el 70%. Según Forbes, el plan chino de fabricación de semiconductores tiene tanto interés estratégico para Beijing como el desarrollo de la bomba atómica. Ramón Aymerich explicaba en estas mismas páginas cómo Taiwan, antigua provincia china, que acumula un 20% de la capacidad productiva mundial de semiconductores, es observada con ambición expansionista desde China. Asia es hoy un vergel de fábricas de chips. Corea del Sur y Japón acumulan otro 20% cada uno. TSMC, empresa taiwanesa de chips electrónicos a demanda, se sitúa en el epicentro de una onda sísmica que afecta al conjunto de las cadenas productivas mundiales. ¿Cuál es el secreto? ¿Tiene Taiwan una inmensa mina de semiconductores en su subsuelo? Desde luego no: el silicio, la materia prima, es simple arena de playa. Es uno de los materiales más abundantes del planeta. Pero procesarlo requiere instalaciones de altísima tecnología: hay que purificarlo, doparlo de materiales como el boro o el germanio con precisión atómica, y someterlo a complejos procesos de fotolitografía -dibujo de los circuitos- para grabar en su superficie transistores de 5 nanometros. Taiwan, isla observada con ambición por los halcones de Beijing, atesora un milagro tecnológico como resultado de su excelente política de I+D industrial. Tras largos años de cuidada estrategia, ese país se ha convertido en líder tecnológico en un campo absolutamente crítico para el conjunto de industrias globales.

Sin chips electrónicos, la economía retrocedería medio siglo. E instalar una planta moderna de procesado de silicio puede costar 20.000 millones de dólares, más que una planta nuclear o que fabricar un portaaviones. No habrá respuesta rápida de la industria para compensar la sobredemanda. Las nuevas factorías de Samsung en Texas o TSMC en Arizona no estarán listas antes de tres años. Europa ha firmado atropelladamente un acuerdo para desplegar fábricas avanzadas de semiconductores en el continente, con un presupuesto de 145.000 millones de euros. Con una capacidad productiva de apenas el 6% mundial, Europa ha dormido durante 60 años. Y, todavía hoy, el eje franco-alemán encuentra serias dificultades entre sus socios para imponer una política industrial robusta que nos permita competir en igualdad de condiciones con China y EEUU.

Silicon Valley fue la cuna de los semiconductores. Pero los países asiáticos supieron coger el relevo de la producción masiva de esos dispositivos. Concentrando masa crítica de producción e investigación conjunta, han logrado el control del diseño y fabricación de chips. La prosperidad no surge de la mera generación de conocimiento, sino de la velocidad y capacidad de explotarlo industrialmente. Lo hemos visto en la guerra de las vacunas: es tan importante desarrollarlas como escalar su producción y ponerlas al abasto de la población. La nueva globalización irá de eso: de desarrollar clústeres locales de I+D y producción integrada, en sectores estratégicos, capaces de competir globalmente

Y mientras en la Tierra se desata una guerra tecnológica por los semiconductores, una pequeña nave, Perseverance, ha cubierto quinientos millones de kilómetros para entrar en la atmósfera marciana a 20.000 Kms/h y aterrizar en la superficie del cráter Jezero, en busca de restos de antiguos microorganismos alienígenas. No está sola: la nave china Tianwen-1 ronda por allí. Perseverance es sólo la punta del iceberg de una nueva misión épica. Somos hijos de la conquista del espacio. El flujo de tecnologías disruptivas que hoy son cotidianas (entre ellas, los semiconductores), se desarrollaron durante los años de la carrera espacial. Hoy, un nuevo episodio de la historia de la tecnología se escribe en Marte. Vienen años de innovación. Tiempos de intensa competición tecnológica. Aunque, como dijo Carl Sagan, la Tierra, observada desde el cosmos, no es más que un pequeño y pálido punto azul suspendido en medio de la nada

Foto: L. Ockel

3 responses to “La guerra de los chips

  1. Resulta increible lo q está pasando con los chips. Q falta de organizacion y ambición en Europa en especial. La lista de estructuras esenciales de las q carecemos es enorme, no tenemos recursos naturales para energia, en la economía digital salvo spotify poco más, chips…, no somos zona monetaria optima, etc, etc. Vamos a ser pobres como ratas a este paso.

    Y mientras pues divididos en 27 paises, eso del mercado unico poco, no hay q salir de España para ver la falta de perspectiva de conjunto. Pero esq ni si quiera en los paises germanicos se unen en unico bloque para competir contra los megamonstruos q son nuestros rivales, China , EEUU, India, Rusia, Brasil, etc.

    Estamos perdiendo muchos trenes decisivos y las consecuencias van a ser terribles. No me resigno. Quiero una Europa fuerte y lider. Pero esta claro q o actuamos pronto de forma contundente, o nos diluiremos en mitad de la nada, ya que no serviremos ni de mano de obra barata.

    Por cierto profesor Ferras, por motivos de trabajo conoci a la Hija de Barreiros y le hable de usted. Se mostro muy interesada, le hable de las ponencias de Ametic. Y le sedujo tanto sus mensajes q le hable de este blog.

    Es solo una anécdota. Pero procuro difundir su mensaje todo lo q puedo. Su esfuerzo es muy valioso. Deberia aparecer mucho más en medios de comunicación para q cale el mensaje de la importancia de la innovación y mas alla de los cuatro lugares comunes habituales. Su discurso es muy sintetico y lleno de datos, riguroso, con ambicion, q penetra en la esencia de las cosas y se ocupa de los trenes de la historia actuales. Da gusto aprender de usted.

    La campaña de atresmedia del 2% …. Esta bien pero es enormemente insuficiente mientras Israel, Korea estan al 4 y pico y creciendo. Q primitivos somos en este pais. Eso si rescata a esa gran aerolinea estrategica Plus Ultra, o agencias de viajes. Desperdiciamos unos recursos vitales para el desarrollo economico. Por no hablar de las legiones de redes clientelares a lo ancho y largo de España.

    Podemos hacerlo mejor. Sigamos luchando cada uno desde donde pueda y como pueda. No hay alternativa.Los pesimistas nunca han ganado una guerra.

  2. Interesante artículo, me pregunto porque Alemania y Francia, han normalizado esta dependencia del exterior en la UE.

    Nuestro interés esq esto q nos pasa a nosotros les pasara a ellos. A q me refiero, lo importante es ser lider en industrias estratégicas. Lo explica usted muy bien con China, q no me vendeis empresas pues invierto con ambicion , creo q dijo 100.000 millones de euros y hoy tienen 170 fabricas de semiconductores.

    Otra prueba más de decadencia y aqui no pssa nada. Otro desastre como la vacunacion. Comparemos esto ultimo con UK.

    Despertaremos a tiempo ? Somos conscientes q no hacer nada es garantía de fracaso? Q tiene q pasar en la Confederación europea ( llamarlo union visto como funciona suena exagerado, recordemos solo los stockages de Alemania y Francia y el trato a Italia con el material médico) para unirnos en serio y ser un actor relevante frente a los megamonstruos q son nuestros rivales, esto es, China, EEUU, India, Rusia, Brasil, etc.

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