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Decálogo para la reindustrialización

Hace pocos días se celebró en Valencia el Congreso Nacional de la Industria Conectada. Lo clausuró Guillermo Dorronsoro, con una brillante intervención en la que propuso un magnífico decálogo para la reindustrialización. Con su permiso, lo voy a desglosar en estas páginas.

(1) PERSPECTIVA: Es el trabajo de nuestra generación. Es nuestra herencia. Tras décadas de desprecio a la industria, de pensar que Europa iba a ser un continente de servicios, nos damos cuenta de la imperiosa necesidad de fabricar. La pandemia nos mostró nuestras carencias. Nos faltaba de todo: textiles avanzados, piezas críticas para UCI o chips electrónicos. No basta con saber (ciencia). Hay que saber hacer (tecnología) y hay que hacer aquí (industria). Las generaciones futuras dictaminarán si fuimos capaces de rectificar este error histórico, o si definitivamente dejábamos el destino del continente en otras manos.

(2) URGENCIA: Basta de procrastinar. Es ahora o nunca. La competencia estratégica entre EEUU y China (la II Guerra Fría) ha despertado los sistemas tecnológicos de todo el planeta. ¿De todo? No, una remota península en el Finisterre europeo sigue ensimismada en sus cosas. Es urgente situar la industria avanzada y conectada en el centro de nuestras inquietudes y prioridades. Construyamos urgentemente una nueva visión industrial del país.

(3) PRIORIDAD: Hay que dar absoluta prioridad a la política industrial. El país tiene otras necesidades: tenemos que actualizar las pensiones, revisar la sanidad o garantizar la educación. Pero nada de ello será posible sin incrementos substanciales de productividad, sin incrementar nuestra potencia exportadora y sin inyectar ciencia en nuestra industria, creando un sistema productivo competitivo y sostenible.

(4) OPORTUNIDAD: Europa nos lo pide y nos lo facilita. Los fondos Next Generation significan un gigantesco esfuerzo económico, un auténtico Plan Marshall orientado a que Europa compita en innovación azul, aquélla capaz de crear nuevos mercados basados en conocimiento y tecnología. Los Next Generation son la vuelta de tuerca a la Agenda 2020 que pretendía convertir Europa en “la economía más dinámica y competitiva del mundo basada en conocimiento”. No permitamos que esos fondos acaben secuestrados por procedimientos administrativos obsoletos. No dejemos que se conviertan en bonitas piscinas o magníficas fuentes urbanas. Esos recursos tienen que ir directos, enteros, a la vena de la I+D y la digitalización industrial, especialmente en medianas y pequeñas empresas.

(5) INNOVACIÓN: La industria que queremos es una industria inteligente (basada en conocimiento), sostenible (respetuosa con el medio ambiente) e inclusiva (generadora de empleo de calidad). La innovación es un fenómeno empresarial (la conversión de ideas y conocimiento en empleo y crecimiento económico). La innovación es la base del progreso, pero no hay innovación sin industria.

(6) I+D. La investigación española está precarizada, desmotivada y sin orientación estratégica (y aún así, obtiene resultados científicos muy relevantes). Hay que cortar el terrible “brain drain” que sufrimos (fuga de cerebros). La investigación y el desarrollo deben extenderse a la industria. Es el momento de la innovación abierta, del trabajo conjunto entre científicos, emprendedores y empresas, y de la construcción de sectores de alta tecnología. La industria también debe hacer I+D. Hay que acumular masa crítica investigadora en campos que sustenten la competitividad industrial: nuevos materiales, supercomputación, inteligencia artificial, semiconductores o biotecnología. Prioricemos esos campos de investigación, y prioricemos los proyectos de I+D que generan ciencia relevante para su entorno.

(7) COLABORACIÓN: La innovación disruptiva surge de la interacción público-privada. Nuestras empresas no abordan proyectos de alto riesgo tecnológico y alto impacto industrial porque carecen de músculo financiero para hacerlo (especialmente las PYMEs). El sistema financiero no está preparado para impulsar ese tipo de proyectos, que crean efectos externos positivos en la economía (“externalidades”). El impulso de la administración es fundamental para generar proyectos que solventen grandes retos-país, y crear capacidades que sitúen a nuestras empresas en la frontera tecnológica en campos como las energías renovables, el espacio, la salud, la movilidad o la gestión del agua. No existen economías líderes sin administraciones líderes

(8) COORDINACIÓN: Es preciso un pacto de estado, de largo plazo. Validado y acordado con la sociedad civil y los agentes sociales.  Que no sea flor de un día y que no derive solo en bonitos eslóganes publicitarios. Que sitúe las políticas de I+D e industria en el centro de las políticas económicas, como grandes mecanismos de generación de prosperidad. Y que sea férreamente controlado por esa sociedad civil y esos agentes sociales que deben despertar del espejismo de una Europa confortable y democrática por derecho heredado. La historia no ha acabado, como proclamó Fukuyama. Acaba de empezar, y se va a dirimir en el campo de la I+D industrial.

(9) COMUNICACIÓN: Hay que revalorizar la industria como gran factor de estabilización social. En el pasado, nos industrializamos y prosperamos. Pero nos hemos desindustrializado, y las costuras de nuestra sociedad empiezan a romperse de forma evidente. La política social del siglo XXI es la política industrial.

Y (10): PERSISTENCIA. Recordar lo que decía Churchill: “Si tienes un punto importante que destacar, no intentes ser sutil o ingenioso. Coge un martillo. Golpea el punto una vez. Luego regresa y dale un nuevo martillazo. Vuelve y dale por tercera vez, un tremendo mazazo”. Tenemos un solo clavo para sustentar un mueble llamado estado del bienestar. Ese clavo es el sistema de ciencia, tecnología e industria. No hemos tenido buenos carpinteros en las últimas décadas. Hay que martillear hasta clavarlo con fuerza. Pero si somos muchos dándole al martillo, quizá al final lo consigamos. Nos va nuestra prosperidad y la de nuestros hijos. Y, en el límite, el mantenimiento de nuestro sistema democrático.

One response to “Decálogo para la reindustrialización

  1. Mejor no se puede decir. Autentico revulsivo. Manos a la obra todos. Nos merecemos una España a la vanguardia del progreso del sistema.

    Que placer oir mensajes asi. Esa es la narrativa y relato que debemos seguir.

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